me pongo a escuchar afuera como si fuera una oreja andante,
pero adentro no se oye nada claro.
semana de hastío, lágrimas, coaching y mucha mucha soledad.
aunque una cosa me quedó un poco más clara, un poco, nada más un poco; y es que si dejo de complacer y empiezo a prestarme atención, podría estar en un desierto que igualmente me tendría a mi.
entonces, a pesar de que no se escuche nada, el acto de intentarlo, de ponerme un momento en el calendario, mi calendario; eso hace que valga cada centavo que te estoy pagando mary.
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